jueves, 1 de julio de 2010

Un relato corto / A short story

A friend of mine has just told me this story.

He has an apartment in a holiday complex in Ibiza. He goes there from time to time.
For most of the year only a few foreigners live there. Several of them are responsible for the management of the complex. They work hard and are committed to taking care of it and to ensuring that everything is how they want it to be.
But they barely speak Spanish and do not know the idiosyncrasies of the country. They cannot communicate with Spanish suppliers or negotiate directly with them.
To negotiate with the Public Administration or Spanish companies they delegate the relevant tasks to the complex administrator. Although he was originally proposed by the builder, the truth is that he complies with their requirements and resolves issues that escape them.
When some owners say members of the management that they should keep control over delegated task, they feel their work is recriminated and they become suspicious and angry. The relationship between local and foreign residents becomes harder.
At the end, due to communication problems, unnecessary mistrust arises and everyone loses money!

Un amigo me acaba de contar la siguiente historia.

Tiene un apartamento en una urbanización de Ibiza a la que va de vez en cuando.
Durante la mayor parte del año allí residen sólo unos cuantos extranjeros. Varios de ellos se encargan de la dirección de la urbanización. Trabajan duro y ponen todo su empeño en que esté cuidada y a su gusto.
Pero apenas hablan español y tampoco conocen la idiosincrasia del país. No pueden comunicarse bien con proveedores españoles, ni negociar directamente con ellos.
Para negociar con las Administraciones Públicas o con las empresas españolas, delegan en su administrador. Aunque originalmente fue propuesto por la constructora, la verdad es que cumple con su trabajo y les resuelve cuestiones que a ellos se les escapan.
Cuando algún propietario les comenta a los miembros de la dirección de la urbanización que, aunque deleguen tareas deberían mantener el control sobre ellas, éstos consideran que se critica su trabajo, desconfían y se enfadan. La relación entre nativos y residentes extranjeros se enrarece.
Al final, por problemas de comunicación entre unos y otros se crean suspicacias inútiles y ¡todos pierden dinero!