miércoles, 22 de mayo de 2013

Catalina de Aragón, Reina de Inglaterra

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En la entrada La Casa de Trastámara dijimos que Catalina de Aragón fue la desgraciada primera esposa del rey Enrique VIII de Inglaterra. Ahora contaremos brevemente la historia de Catalina, la más importante de las reinas consorte españolas de Inglaterra.

Catalina de Aragón (1485-1536) fue la menor de los hijos supervivientes del rey Fernando II de Aragón y la reina Isabel II de Castilla, los Reyes Católicos. Recibió una educación esmerada y además de culta, fue una mujer inteligente, devota y apasionada.

A temprana edad, Catalina fue prometida al príncipe Arturo, heredero al trono inglés. En aquel tiempo, la Casa de Trastámara era muy prestigiosa. Por el contrario, la nueva monarquía Tudor no era aceptada por todos los reinos europeos. Enrique VII de Inglaterra vio en Catalina un modo de legitimar su dinastía debido a la ascendencia inglesa que heredaba de su madre la reina Isabel I (ver Catalina de Lancaster, Reina de Castilla).

Los muy jóvenes Catalina y Arturo se casaron en la antigua catedral de San Pablo en 1501. Se había acordado una dote de 200.000 coronas, la mitad de la cual se pagó poco después de la boda. Desgraciadamente Arturo murió sólo cinco meses después.

Catalina de Aragón como joven viuda, por el pintor de corte Michael Sittow, hacia 1502. Fuente: Wikipedia
En este punto, Enrique VII se enfrentó al reto de eludir su obligación de devolver la dote a Fernando II de Aragón. Para resolver el asunto, se acordó que Catalina se casaría con el segundo hijo de Enrique VII, Enrique, duque de York, que era cinco años más joven que ella.

Sin embargo, la muerte en 1504 de la madre de Catalina, Isabel de Castilla, supuso la disminución de su "valor" en el mercado matrimonial. La boda se fue retrasando hasta que Enrique tuviera la edad suficiente, pero Enrique VII pospuso tanto el pago del resto de la dote de Catalina, que se empezó a dudar de que el matrimonio fuera a llevarse a cabo.

Catalina vivió como virtual prisionera en Durham House en Londres. Tenía poco dinero y luchó para hacer frente a la situación y sacar adelante a sus damas de honor y a ella misma.

En 1507 actuó como embajadora de España en Inglaterra, la primera mujer embajadora en la historia de Europa. Enrique VII y sus consejeros esperaban que fuera fácilmente manipulable, pero Catalina enseguida demostró lo equivocados que estaban.

La boda con el hermano de Arturo dependía de que el Papa concediera una dispensa porque la ley canónica prohibía a los hombres casarse con las viudas de sus hermanos. Catalina testificó que su matrimonio con Arturo nunca se consumó ya que, también de acuerdo a la ley canónica, un matrimonio no era válido hasta que se consumaba.

Finalmente, la boda de Catalina y Enrique tuvo lugar en 1509, en una ceremonia privada en Greenwich Church. Enrique VIII acababa de acceder al trono, apenas unos días antes de cumplir los 18 años. 

Pocos días más tarde, Enrique VIII y la Princesa Catalina eran ungidos y coronados juntos en una lujosa ceremonia en la abadía de Westminster. Catalina causó una buena impresión y fue bien recibida por el pueblo de Inglaterra.

Enrique era carismático, alto, atlético y seguro de si mismo. Los embajadores escribieron sobre su cabello dorado y su piel blanca. También tenía una bella nueva esposa, dinero y ambición. Quería ser el príncipe más influyente e impresionante de Europa.

El deber de Catalina era apoyar a su ambicioso marido. Esto vino de forma muy natural. Catalina no era ajena a la importancia de las conquistas: se había criado en el campo de batalla de España. Enrique confiaba en ella. Formaban un equipo.

En 1513, Catalina actuó como regente de Inglaterra durante seis meses, mientras que Enrique VIII estaba en Francia. Durante ese tiempo, los ingleses ganaron la batalla de Flodden contra los escoceses, un evento en el que Catalina desempeñó un papel importante.

Catalina tuvo influencia política. En 1520, instó a Enrique a entrar en una alianza con su tío el emperador del Sacro Imperio Carlos V, también conocido como Carlos I de España (ver La Casa de Trastámara), en lugar de con el rey Francisco I de Francia.

Por otra parte, Catalina se ganó admiración generalizada por iniciar un amplio programa para el socorro de los pobres. También fue mecenas del humanismo renacentista y amiga de los grandes eruditos Erasmo de Rotterdam y Santo Tomás Moro.

Retratos de Enrique VIII y Catalina de Aragón, hacia 1520. Artistas desconocidos. National Portrait Gallery. Londres. Un retrato recientemente re-identificado como de Catalina de Aragón, en préstamo a largo plazo a la National Gallery por el palacio Lambeth, se muestra junto a un retrato de Enrique VIII del mismo periodo.

Catalina sabía que era responsabilidad de una reina dar la mayor cantidad posible de hijos, con preferencia varones. Las mujeres gobernantes eran relativamente desconocidas. Pero en 1520, tras once años de matrimonio sólo sobrevivía un vástago, la princesa María, la futura María I, nacida en 1516.

Enrique VIII se empezó a desesperar por no tener un hijo y heredero. Sabía que la supervivencia de la dinastía Tudor dependía de ello. En 1521, con treinta y cinco años, era difícil para Catalina no temer lo peor. Nunca daría a su marido otro varón.

En 1526, Enrique tenía treinta y cinco años. Todavía participaba en torneos y cazaba durante el día y estaba rodeado por la tentación ¿Tal vez una nueva esposa le podría proporcionar con un hijo? Catalina tendría que entender. Enrique se enamoró de su amante Ana Bolena.

Trató de que su matrimonio fuera anulado, poniendo en marcha una cadena de acontecimientos que condujeron a la ruptura de Inglaterra con la Iglesia Católica Romana.

En 1527, el Papa Clemente VII era prácticamente prisionero de Carlos I de España, cuyas tropas acababan de saquear Roma. Cuando el Papa se negó a anular el matrimonio, Enrique lo desafió asumiendo la supremacía sobre asuntos religiosos.

En 1533 su matrimonio fue declarado nulo y Enrique se casó con Ana, en juicio del clero en Inglaterra, sin referencia al Papa. Catalina se negó a aceptar a Enrique como cabeza suprema de la Iglesia de Inglaterra y se consideraba legítima esposa del rey y reina, atrayendo mucha simpatía popular.

A pesar de eso, Catalina fue reconocida por Enrique sólo como princesa viuda de Gales. Después de ser desterrada de la corte, vivió el resto de su vida en el castillo de Kimbolton.

Enrique nunca permitió a Catalina volver a ver a su hija María. Sin embargo, se las arreglaron para mantenerse en contacto mediante cartas que les llevaban sus partidarios.

Catalina de Aragón murió en 1536. Sus súbditos la tenían en mucha estima y su muerte provocó gran duelo entre los ingleses. Tal fue la impresión que Catalina causó en la gente que, incluso su enemigo Thomas Cromwell, primer conde de Essex, dijo de ella "Si no fuera por su sexo, podría haber desafiado a todos los héroes de la historia".

Fue enterrada en la catedral de Peterborough. Su tumba todavía puede verse y hoy en día sigue siendo honrada por los visitantes y a menudo decorada con flores y granadas (su símbolo). Lleva la leyenda “CATALINA REINA DE INGLATERRA”, un título que le fue denegado en el momento de su muerte.

Tumba de Catalina de Aragón en el interior de la catedral de Peterborough, Fuente: Wikipedia
Principales fuentes consultadas
The really useful guide to Kings and Queens of England. Historic Royal Palaces. 2011
Hampton Court Royal Palace
Catherine of Aragon (1485-1536). Wikipedia (Inglés)
Catalina de Aragón (1485-1536). Wikipedia (Español)
National Portrait Gallery. London. Henry and Catherine reunited
Peterborough Cathedral. Wikipedia (Inglés)
Catedral de Peterborough. Wikipedia (Español)
Catherine of Aragon. BBC
Catherine of Aragon Biography. The Biography Channel

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