domingo, 13 de marzo de 2011

The Economist. Special report on property / Informe especial sobre propiedad inmobiliaria

The Economist published a special report on property on the March 5th-11th 2011 issue. Through fourteen pages one can read a global study that deals also with the Spanish situation. We have extracted a few paragraphs devoted to Spain.

Page 6. In Spain the IMIE index showed a (year-on-year) fall of 3.9% in December, taking prices back down to levels last seen in 2005.

Page 7. In a report last December the Bank of Spain reckoned that the country has a glut of 700,000-1.1m unsold homes, which will continue to weigh on prices this year. Bernstein Research estimates that these unsold houses will take four or five years to clear, and even that may be too optimistic given high unemployment, the threat of a sovereign-debt crisis and fewer immigrants. It could have been worse: Spanish banks have repossessed huge amounts of land that had not yet been built on, and residential mortgage standards are rather conservative. But the oversupply means that prices will keep falling. They have dropped by only 16% from their peak in real terms, and Bernstein reckons the eventual fall will be more like 30%.

Page 15. Spain’s residential mortgage standards were fine, but the same could not be said of bank’s lending to developers.

The Economist publicó un informe especial sobre propiedad inmobiliaria en su número del 5 al 11 de marzo de 2011. A través de catorce páginas puede leerse un estudio global que también se ocupa de la situación española. Hemos extraído algunos párrafos dedicados a España.

Página 6. En España el índice IMIE mostró en diciembre de 2010 una caída interanual del 3,9% reduciéndose los precios a niveles vistos por última vez en 2005.

Página 7. En un informe del pasado diciembre el Banco de España reconocía que el país tiene un exceso de entre 700.000 y 1,1 millones de viviendas sin vender, que continuarán pesando sobre los precios este año. Bernstein Research estima que librarse de este volumen de viviendas sin vender llevará cuatro o cinco años, y que incluso eso puede ser demasiado optimista, dado el alto desempleo, la amenaza de una crisis de la deuda soberana y menos inmigrantes. Podría haber sido peor: los bancos españoles han embargado enormes cantidades de tierra en las que aún no se había construido, y las normas de hipotecarias residenciales son más bien conservadoras. Pero el exceso de oferta significa que los precios seguirán cayendo. Se han reducido en solo un 16% desde su máximo en términos reales, y Bernstein reconoce que la caída final será del orden de un 30%.

Página 15. Las normas para la concesión de hipotecas residenciales en España estaban bien, pero no puede decirse lo mismo de los préstamos bancarios a los promotores.