domingo, 18 de enero de 2026

Los soldados presidiales

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En varias entradas de este blog ya hemos hablado de los "dragones de cuera", término que se utiliza con frecuencia para referirse a los soldados presidiales o soldados de cuera. Aunque funcionalmente fueran dragones, nunca se les denominó así en el Virreinato de Nueva España.

En este "microvídeo" (3'34") se cuenta quiénes fueron estos soldados, por qué se les llamaba "cueras", cuál era su armamento y equipo, qué misiones tenían encomendadas, el papel que desempeñaron en el norte del virreinato y sus cualidades como tropas de frontera.

El vídeo lo hemos realizado para la Asociación Cultural Héroes de Cavite.

Durante dos siglos y medio, los soldados presidiales defendieron la frontera norte del virreinato de Nueva España y fueron uno de los pilares de la presencia y exploración hispana de aquellos territorios. No desaparecieron definitivamente hasta la derrota de México en la guerra con los Estados Unidos.

Estos soldados eran conocidos también como cueras o soldados de cuera por el chaleco hecho con varias capas de piel curtida, la cuera, que usaban como protección frente a las flechas y armas blancas.

En el siglo XVIII, su armamento reglamentario incluía pistolas, escopeta, espada ancha y también lanza y adarga, que resultaban muy adecuadas para la lucha en aquellas remotas tierras. Este pesado equipo hacía necesario que cada soldado dispusiera de varios caballos. Solo así podían desempeñar con eficacia el gran número de tareas que tenían encomendadas: patrullas, escoltas, persecución de personas hostiles, participación en campañas, protección de misiones, de asentamientos, del propio presidio y su caballada... Y si les quedaba tiempo, trabajaban sus ranchos porque, además de soldados, solían ser pobladores de la zona.

La relativa seguridad que ofrecían los presidios animaba a otros a instalarse en los alrededores, dando como resultado el mestizaje de los pobladores y el germen de nuevas poblaciones, muchas de las cuales continúan existiendo hoy y conservan sus nombres españoles.

De los testimonios sobre los presidiales, el más descriptivo probablemente sea el que escribió el general Vicente Filísola durante la guerra de Tejas, en 1836. Decía así:

Esta clase de tropa era la más útil que podía encontrarse para transitar aquellos desiertos países porque los conocen a palmos, y además de ser tan valientes para batirse como cualquiera otra buena tropa, tienen otras muchas circunstancias apreciabilísimas que adquieren desde la niñez y perfeccionan con la experiencia y la costumbre de hacer correrías continuas para defender las fronteras y para perseguir a los bárbaros que las hostilizan.

Así es que saben distinguir toda clase de huellas, los días que tienen de impresas y las señas y humaredas que, por su número, posición y distribución en los lugares altos y bajos, en cuadros, triángulos, grupos, etc, sirven de medios de inteligencia a los mismos enemigos, y asimismo conocen las señales del tiempo, el cambio de temperatura y las horas de la noche por el curso de las estrellas.

Son excelentes tiradores, jinetes, y nadadores, incansables en las fatigas, extraordinariamente sobrios, cuidadores admirables de toda clase de animales, cautos contra todas asechanzas de los bárbaros, buenos bogadores, canoeros, utilísimos para el manejo de las carretas y mulas de carga, para la matanza de reses, y sin iguales para guías y correos en aquellos desiertos y veredas que nadie entiende ni conoce como ellos.

Fuente: Historia de la guerra de Tejas (1836). General Vicente Filísola

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1 comentario:

Mari Carmen dijo...

¡Wuauuu! Cuánto material bueno e interesante. Me encanta. Gracias.