miércoles, 12 de octubre de 2011

Historia de Sucina y H. Riquelme. Corsarios berberiscos y órdenes religiosas / History of Sucina and H. Riquelme. Berber pirates and religious orders

Between the thirteenth and seventeenth centuries, and to a lesser extent during the eighteenth century, the coast of Murcia was a victim of raids and pillaging by pirates, first from Granada and later from Berberia. Those unfortunates captured were taken to the North African ports used as bases. Their fate depended on whether someone would pay or not a ransom.

Spanish coastal defence was based on the construction of watchtowers, fortification of haciendas, control of several strongholds on the coast of Morocco, Algeria and Tunisia, and the existence of galleys dedicated to the pursuit of corsairs.

Moreover, there were two religious orders specifically devoted to the redemption of captives, the Trinitarians and the Mercedarians.

Both religious orders and a third one, the Jeromes, settled in Sucina and its surrounding, where they owned large farms.

The Trinitarians owned what nowadays is La  Peraleja. The Mercedarians owned land in the suburb of Cañada Redonda. The Jeromes had their main house in Jerónimos y Avileses, village that inherited their name.

The confiscation of Church properties during the nineteenth century ended the presence of the religious orders in the area.

Entre los siglos XIII y XVII, y en menor medida también durante el XVIII, la costa de Murcia fue víctima de las incursiones y saqueos de los corsarios, primero granadinos y  luego berberiscos. Los desafortunados a los que capturaban eran trasladados a los puertos del norte de África usados como bases de operaciones. Su destino dependía de si se pagaba o no por ellos un rescate.

La defensa de la costa española se basaba en la construcción de torres de vigilancia, la fortificación de las haciendas, el dominio de diversas plazas fuertes situadas en la costa de Marruecos, Argelia y Túnez, y la existencia de galeras para a la persecución del corso.

Además, existían dos órdenes religiosas específicamente  dedicadas a la redención de cautivos, los Trinitarios y los Mercedarios.

Ambas órdenes, más la de los Jerónimos, se  instalaron en Sucina y sus alrededores, donde poseyeron grandes fincas.

Los Trinitarios fueron los dueños de lo que actualmente es La Peraleja. Los Mercedarios poseyeron tierras en el barrio de Cañada Redonda.  Los Jerónimos tuvieron sus tierras en la zona de Jerónimos y Avileses, localidad que heredó su nombre.

Las desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX acabaron con la presencia de las órdenes religiosas en la comarca.


Sources / Fuentes consultadas
Historia de Sucina y su comarca. Luis Lisón
La guerra del turco. Fernando Martínez Laínez