miércoles, 29 de julio de 2026

El aljibe de Hacienda Riquelme

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Los aljibes para el almacenamiento de agua son conocidos desde la más remota antigüedad. Eran de especial importancia en lugares con escasez de recursos hídricos. Este es el caso del sureste de la Península Ibérica y en particular en la Región de Murcia. El Casón de Hacienda Riquelme conserva uno en el exterior del jardín y próximo a él.

Los aljibes eran necesarios para aprovechar al máximo los caudales de fuentes y manantiales y los derivados de aguaceros copiosos. El abastecimiento de viviendas, tanto en núcleos de población como aisladas en el medio rural, de ganados, incluso de huertas, dependía de ellos con mucha frecuencia.

Precisaban de otros elementos adicionales. Para la recogida de agua había distintos tipos de conducciones (boqueras, agüeras o acequias). Para la decantación de materiales sólidos existían las pocetas. Para el acceso al agua, los brocales, piletas y abrevaderos.

Había aljibes de muy diferentes tipos y fábricas, dependiendo del emplazamiento donde se ubicaban, de las necesidades para las que habían sido construidos y de las posibilidades de captación del agua. Si estaban cubiertos se les llamaba aljibes de cisterna, o simplemente cisternas. En ellos se minimizaba la evaporación y ayudaban a conservar el agua en mejor estado. Había cubrimientos planos y cerramientos con bóvedas de medio cañón, como en Hacienda Riquelme.

Lo más frecuente era que se construyeran de mampostería con mortero de argamasa, tanto en los muros como en las bóvedas, si bien los de construcción más reciente incorporaban también el ladrillo. La impermeabilización, tanto interior como exterior, se conseguía con un jaharrado a base de arenas o arcillas muy finas, que, a modo de pátinas, recubrían las diferentes superficies.

Había aljibes de propiedad comunal y de particulares. Numerosas ordenanzas regulaban el buen uso de los públicos, dando prioridad a la bebida diaria de las personas y animales y después al riego de huertas y cultivos. Estas normas regían también el mantenimiento y reparación de los públicos y las infraestructuras asociadas, que dependían de los municipios.

Un aspecto muy importante era conservar el agua con una cierta calidad. Para evitar contaminarla se prohibía el paso o la majada de los ganados por las boqueras de los aljibes. Para evitar la proliferación de larvas de insectos se solía introducir un pequeño pez que, precisamente, se conoce como «pescado de cisterna», que se alimenta de dichas larvas. Ya en tiempo de los romanos, el autor clásico latino, Paladio, decía que era muy recomendable meter y criar en ellas anguilas y peces de río para que con su nado el agua estancada cobre el movimiento de la corriente.

Términos usados
boqueras, agüeras, acequias, pocetas, brocales, piletas, abrevaderos, mampostería, mortero, argamasa, jaharrado, majada

Bibliografía
Un aprovisionamiento tradicional de agua en el sureste ibérico: los aljibes. Margarita Box Amorós

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente artículo con informaciones curiosas.
Alberto Hill Giménez
Centro de Estudios de Sucina en Cataluña.-

Weyler dijo...

Muchas gracias por su comentario y por editar el boletín 'El Gavilán'.